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Categoría: Casos

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Durante el embarazo de Alejandra, en la semana 20 se realizó un ultrasonido estructural y fue ahí cuando le avisaron que su bebé venía con un problema del corazón; sin embargo, no supieron darle el diagnóstico. Su ginecólogo sabía del programa Kardias y no dudó en recomendarles ir para una atención adecuada. 

Ale acudió a su consulta y su diagnóstico era complejo: Síndrome Hipoplásico del Ventrículo Izquierdo; sin embargo en Kardias podían tratar su padecimiento. Acudió a su consulta con la doctora Fabiola Pérez quien le realizó un ecocardiograma fetal y se le dieron las indicaciones para el resto del embarazo, pero al nacer su bebé, tenía que ser operado en poco tiempo. 

Andrés nació, y a las seis semanas tuvo su primera cirugía. Todo salió bien, pero el tratamiento consta en total de tres cirugías. Tenían que esperar un poco para sanar de su primer procedimiento y al séptimo mes, el pequeño entró a su segunda cirugía. 

Sus papás ahora describen a su hijo como un niño feliz, lleno de vida. Es un niño activo y curioso por la vida. Le gusta bailar música de Elvis Prestley y si ve una paleta de inmediato la señala y le escuchamos decir: lollipop. Si le das una pelota y no duda en aventarla y jugar con ella, lo mismo si está frente a otros pequeños al compartir sus juguetes.

Alejandra nos asegura que “los cardiólogos, cirujanos, enfermeras e intensivistas han cuidado muy bien del corazón de Andrés desde antes de nacer para que pueda tener una buena calidad de vida por muchos muchos años más”. Ella y su esposo están sumamente contentos y agradecidos por haber encontrado el programa Kardias y tener a los mejores doctores en su rama. 

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Durante su embarazo, Patricia y Guillermo se enteraron que una de sus gemelas tenía un problema en el corazón y desafortunadamente en su estado, San Luis Potosí, fue difícil encontrar la atención que requerían para reparar el corazón de Paz. Tras una serie de estudios fuera de su estado el diagnóstico estaba confirmado: Tetralogía de Fallot y Paz necesitaría una cirugía de corazón. 

Tras su nacimiento, el 21 de octubre de 2020, sus padres descubrieron que el Seguro Médico que tenían no cubría la enfermedad de Paz y se sintieron en el desamparo total. Sabían que su pequeña en algún momento necesitaría una cirugía correctiva, pero que a la vez, ésta era sumamente cara y en la búsqueda de opciones, un amigo de la familia les recomendó el programa de Kardias en febrero de 2021 acudieron a su cita en el Centro Pediátrico del Corazón donde fue valorada y confirmaron el diagnóstico. También se les explicó cómo podrían ser beneficiarios del programa de Kardias. 

Tras unos días de espera, les confirmaron que Paz fue admitida en el programa y como el nombre de su pequeña, la paz regresó a su familia de saber que sería operada “en un gran lugar por un gran equipo”. 

Antes de su cirugía, la familia vivía aislada. Temían por la salud de su hija en plena pandemia. Sabían que no podían convivir con mucha gente y se mantuvieron en una especie de burbuja. Paz es de tez blanca, un poco pálida. Nunca llegó a ponerse morada pero sí conforme crecía, su oxigenación bajaba y al comer se agotaba muchísimo y sudaba demasiado. 

EL MEJOR REGALO

Y luego de la espera, el cirujano Héctor Diliz les dio la noticia: “Paz, estás a punto de recibir el mejor regalo que puedas tener en tu vida”. Su pequeña fue programada para ser operada el mismo día que cumpliría un año. 

Paz estuvo ocho días internada después de su cirugía. Incluso su mamá no creía posible que iba a ser dada de alta tan rápido. Pero así como su recuperación fue instantánea el crecimiento y desarrollo de Paz también lo fue. A la semana de estar en su casa, Paz aprendió a caminar. Al comer ya no sudaba ni se cansaba, es más, incluso llegó a comer tres veces más de lo que hacía. 

Hoy, Paz, sus hermanas y sus papás están eternamente agradecidos con el programa de Kardias. Ahora gozan de salud y de mucho movimiento, juegos y diversión en sus vidas. “Es una bala”, nos dice Patricia. 

“Como familia nos unimos muchísimo. Te vuelves mucho más sensible, pero saber que Paz llegó a una comunidad donde hay gente buena, que te apoya y te saca adelante, te devuelve la esperanza en la gente, en la humanidad, en tu país. Saber que en este país existe este programa, estos doctores, te cambia todo”, concluye Patricia, quien antes de despedirse, nos reitera su agradecimiento y nos afirma que ella se encargará de que Paz lleve a Kardias en su corazón el resto de su vida. “No hay manera de agradecerles”. 

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El día que Andrea nació en el Instituto Nacional de Perinatología, les avisaron a sus padres que la niña tenía varios problemas en el corazón. El diagnóstico inicial en ese hospital fue Tetralogía de Fallot por lo que la familia fue dirigida al Instituto Nacional de Pediatría. Ahí, se enteraron de Kardias, gracias a una trabajadora social y comenzó una historia de esperanza. 

“La verdad sí fue impactante al principio porque nosotros de entrada no teníamos ninguna idea, ningún antecedente, ningún médico inclusive, y hasta que Andrea nació, nos dijeron que tenía esa cardiopatía”, relata el padre de la pequeña.

Un diagnóstico certero

Cinthya y Xiu, padres de Andrea se pusieron en contacto con Kardias, donde fueron atendidos y empezó el proceso para poder operarla. Todos sintieron mucha paz cuando se les explicó que los costos de la operación iban a ser cubiertos por Kardias, y que realmente por lo único que se tendrían que preocupar era por Andrea. 

Ya con ayuda de los doctores que colaboran con el Programa Kardias, Andrea tuvo un diagnóstico certero de su condición. Lo que ella tenía realmente era una comunicación interventricular.

“Fue un alivio cuando nos explicaron que el procedimiento iba a ser relativamente más sencillo que el que nos habían explicado inicialmente,” dice el papá de Andrea.

El día de la cirugía

Después de varios intentos frustrados por pequeños problemas de salud de Andrea, finalmente se le pudo operar en el Centro Médico ABC Campus Santa Fe, el 7 de enero del 2019. Durante la operación, el doctor Alexis Palacios Macedo, cirujano cardiovascular pediátrico y director médico del Programa Kardias, se dio cuenta que la comunicación interventricular que tenía Andrea era más grande de lo que se alcanzaba a ver. Sin embargo, aunque sus padres estaban muy preocupados por la salud de la niña, sabían que estaban en las mejores manos. 

“Kardias se preocupa por ti, para que tú sólo te preocupes por tu niño, o tu niña, de que salga bien y de poder cuidarla después de la operación.”

La cirugía se llevó a cabo con éxito y Andrea estuvo varios días en terapia intensiva. Ella tenía atención constante durante las 24 horas, siempre con la presencia de un médico y de las enfermeras. Aproximadamente una semana después de la operación, la familia pudo llevarla a casa. 

Un camino de esperanza

Poco a poco Andrea se fue recuperando. Después de varias consultas en el Instituto Nacional de Pediatría, Andrea fue dada de alta y ahora está muy bien. 

“Todas las personas de Kardias siempre fueron muy amables,” explica el papá de Andrea, “resolvieron nuestras dudas, explicándonos el procedimiento, y estuvieron pendientes de nosotros y de Andrea de una forma inmejorable.”

La familia se sintió muy arropada, “la fundación se preocupa por ti en proveerte inclusive de un lugar donde dormir, vales para alimentos. […] Te hacen sentir protegido, te hacen sentir, dentro de lo que cabe, tranquilo y consciente de que por lo único que te tienes que preocupar es por tu hijo o hija.” 

El padre de Andrea está seguro de que la vida de las niñas y los niños que entran al Programa Kardias, mejora. “Se pueden recuperar” y admite que, aunque el proceso es muy duro, ellos vuelven a la normalidad o incluso a estar mejor que antes de la operación.

“Al ingresar al Programa Kardias pueden estar tranquilos de que la vida de sus niños y niñas está en las mejores manos”, concluye Xiu, padre de Andrea.

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